Aprender a formular proyectos

En el mundo actual, complejo, heterogéneo, cambiante, conflictivo, competitivo, antes de tomar una decisión es necesario estar preparado para afrontar cada desafío, planificar con visión estratégica, actuar en forma sistémica, trabajar con método. Para ello no alcanza con tener objetivos o deseos, lo necesario es contar una clara formulación de qué es lo que se quiere lograr, cuándo, dónde, cuánto, para qué, con quién, para quién, con qué fines, cómo, en qué plazos, con qué recursos, en qué entorno. Es decir, es necesario contar con Proyectos.

Con el término Proyecto nos referimos a una operación temporal de organización de recursos y tareas con el fin de alcanzar un objetivo previamente definido y dentro de limitaciones establecidas. A diferencia de otras actividades humanas, el Proyecto tiene un principio y un fin, por lo tanto es una acción única e irrepetible. La elaboración de un buen método de trabajo es esencial para lograr los objetivos fijados en los plazos establecidos, haciendo un uso racional de los recursos con que se cuenta. La inexistencia de método, es decir la improvisación, puede llevarnos a dedicar tiempo y esfuerzo a aspectos secundarios relegando los de mayor importancia, a encarar los mismos de forma inadecuada a los fines perseguidos o a realizar acciones contradictorias. El método contribuye a la eficacia de una tarea ya que tiende a la adecuación entre los recursos invertidos y el resultado a obtener.

En la historia de las civilizaciones, podemos  observar la existencia de proyectos desde siempre, pero el concepto moderno de Proyectos convertido en una disciplina es reciente, y lo podríamos ubicar a mediados del Siglo XX, cuando diferentes organizaciones comenzaron a reconocer las ventajas de organizar el trabajo en forma de Proyectos, integrando con una misma finalidad distintas profesiones, departamentos o estructuras.

Así, Proyectos se ha convertido en una disciplina en sí misma, pero a su vez puede considerarse una herramienta transversal aplicable a todas las disciplinas, ya cualquier toda actividad humana y toda profesión requieren de la formulación y gestión de proyectos para su desenvolvimiento.

Es mucho lo que diferentes organizaciones internacionales han aportado acerca de la gestión, dirección o administración de proyectos (Project Management), pero mucho menos lo que se ha escrito acerca de la formulación o diseño de un proyecto. El diseño o formulación de un proyecto es la búsqueda de una solución a un problema o situación no deseada, o la atención de una necesidad, o el aprovechamiento de una oportunidad.

A formular Proyectos no se aprende sólo con un bagaje teórico abstracto, sino que resulta fundamental la práctica concreta. Para ello, un gran aporte es la metodología del «aprender haciendo», que implica la adquisición de habilidades a través del estudio, la experiencia, la exploración, el ensayo, el error, el análisis específico de cada caso. Los contenidos teóricos son necesarios para el aprendizaje en cualquier área del conocimiento, pero la propia experimentación es lo que permite retenerlos y conferirles utilidad. Así, el aprendizaje se construye con base en la propia vivencia, el pensamiento guiado y sobre situaciones reales.

La diversidad y complejidad del mundo actual necesita del trabajo en base a Proyectos, y su formulación es tan esencial como su gestión, para lograr los objetivos con eficiencia y eficacia, y para establecer la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Texto: Alberto Gaspar VERA
Dr. Arquitecto, Planificador Urbano y Regional
Docente, investigador y consultor en planes y proyectos territoriales, ambientales y de transporte
Buenos Aires, Argentina, 2019

Gráfica: Manel AQ

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